Nuestra vida en Alemania transcurre normalmente, con los pros y los contras que supone tener que acostumbrarse a un nuevo país y, sobre todo, a un nuevo idioma. La verdad es que enseguida conocimos a gente y eso nos ha ayudado mucho para integrarnos bastante rápido en la vida social hamburguesa, que ofrece, por cierto, un rato largo de alternativas culturales y de ocio.
El tiempo corre, no hay duda, y la verdad es que le hemos cogido gusto a esta ciudad, donde D ya lleva más de un año y yo voy en camino. No obstante, es inevitable que nos acordemos de España, que la echemos de menos y que estemos totalmente informados de lo que allí pasa. En ese aspecto, no hay que decir la gran puerta que supone Internet con el mundo y, lo más importante, con tu pequeño mundo, es decir, con tu familia y con tus amigos. No me quiero ni imaginar el aislamiento que suponía hace muchos años irte a otro país sin estas tecnologías, cuando la gente sólo regresaba a España una vez al año, y una llamada telefónica, fugaz y esporádica, era el fino hilo que seguía manteniendo el contacto, por llamarlo de algún modo.
Pero no quiero ponerme nostálgica, sino, hablar de esas pequeñas cosas que hacen que mi vida en Alemania sea más confortable y menos extraña. Después de descubrir una tienda española donde podemos comprar Cola-Cao y conservas Rianxeira, el primer puesto lo ocupa ahora un programa de Internet que nos descubrió nuestro amigo maño S, con el que podemos seguir el Canal Internacional de TVE. Mentiría si dijese que la programación está genial, pero lo único que me importa es saber que cuando llego al mediodía a casa, puedo encender el ordenador y ver el Telediario (la verdad es que nunca pensé que iba a disfrutar tanto de poder comer con Ana Blanco, je je). Pero sobre todo, el principal motivo de este "post" es transmitiros lo feliz que soy desde que podemos seguir las vivencias de la Familia Alcántara en "Cuéntame cómo pasó". Ya sé que puede parecer una tontería y algo demasiado sencillo como para que, cada jueves a las 22h, cuando suena la canción de la serie versionada por Ana Belén, una automática sonrisa dibuje mi cara...
El tiempo corre, no hay duda, y la verdad es que le hemos cogido gusto a esta ciudad, donde D ya lleva más de un año y yo voy en camino. No obstante, es inevitable que nos acordemos de España, que la echemos de menos y que estemos totalmente informados de lo que allí pasa. En ese aspecto, no hay que decir la gran puerta que supone Internet con el mundo y, lo más importante, con tu pequeño mundo, es decir, con tu familia y con tus amigos. No me quiero ni imaginar el aislamiento que suponía hace muchos años irte a otro país sin estas tecnologías, cuando la gente sólo regresaba a España una vez al año, y una llamada telefónica, fugaz y esporádica, era el fino hilo que seguía manteniendo el contacto, por llamarlo de algún modo.
Pero no quiero ponerme nostálgica, sino, hablar de esas pequeñas cosas que hacen que mi vida en Alemania sea más confortable y menos extraña. Después de descubrir una tienda española donde podemos comprar Cola-Cao y conservas Rianxeira, el primer puesto lo ocupa ahora un programa de Internet que nos descubrió nuestro amigo maño S, con el que podemos seguir el Canal Internacional de TVE. Mentiría si dijese que la programación está genial, pero lo único que me importa es saber que cuando llego al mediodía a casa, puedo encender el ordenador y ver el Telediario (la verdad es que nunca pensé que iba a disfrutar tanto de poder comer con Ana Blanco, je je). Pero sobre todo, el principal motivo de este "post" es transmitiros lo feliz que soy desde que podemos seguir las vivencias de la Familia Alcántara en "Cuéntame cómo pasó". Ya sé que puede parecer una tontería y algo demasiado sencillo como para que, cada jueves a las 22h, cuando suena la canción de la serie versionada por Ana Belén, una automática sonrisa dibuje mi cara...



